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Visitarla es descubrir un lugar fascinante, lleno de costumbres y tradiciones arraigadas, una zona de añoranzas que conserva
intacto sus orígenes ancestrales en el cultivo del cacao, la elaboración del chocolate casero tradicional y actualmente de manera industrial,
teniendo como misión rescatar y dar a conocer nuestros valores culturales, folklóricos y artesanales, así como la preservación, fomento y
conciencia ecológica de nuestro medio ambiente, con énfasis en regenerar las últimas plantaciones del cacao criollo. Cacao considerado mundialmente
el mejor por su alto contenido de grasa, mejor sabor y excelente aroma.
Su historia data cuando Don Rutilo Peralta Tejeda adquirió ésta en 1917, ya era una Hacienda cacaotera y en el año 1945 se la hereda a su hija
Doña Rosaura Peralta de Cacep, quién en 1966 la cede a su hijo Juan Cacep Peralta, que inicia el proceso de molienda del cacao para obtener pasta
y elaborar chocolate de mesa.
Pero en 1985 cierra la planta y es hasta 1987 cuando, siendo la nueva propietaria y por iniciativa, la Sra. Rosa María Cacep Peralta la reabre y
junto con su hijo, el actual dueño Ing. Vicente Alberto Gutiérrez Cacep, comienza a hacer chocolate de manera industrial logrando poco a poco que
la Hacienda se convirtiera en la mayor productora de derivados del cacao criollo Tabasqueño (pasta, manteca y cocoa)... es así como surge en el mundo
la Fábrica de Chocolates Cacep que se distingue por tener el proceso continuo integral de producción de derivados del cacao, además de ser la única
en la Ruta del Cacao que produce chocolate golosina y una gran variedad de productos a base de la materia prima procesada.
EL CACAO, REGALO DE LOS DIOSES A TABASCO Y DE TABASCO AL MUNDO.
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